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¿Primerizo en la compra de tu casa?

Posted by Charo Martín on 18 marzo, 2016
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Comprar una vivienda es la decisión más importante que puede tomar cualquier persona en su vida. Prácticamente en todos los casos supone afrontar costosas hipotecas que ponen la guinda a un proceso de búsqueda laborioso y plagado de obstáculos. Casi todo el mundo es primerizo en esta actividad, por lo que nunca está de más disponer de un manual de pequeños auxilios para no fracasar en el intento de comprar la primera casa.

1.- La búsqueda. Cuidado con emborracharse

Lo importante es tener las cosas claras desde el principio pues la oferta es muy abundante y, como recuerdan en Alfa Inmobiliaria, los futuros compradores corren el riesgo de «emborracharse» viendo muchos pisos. No sería la primera vez que alguien termina «cargando con un muerto» por exceso de visitas.

Desde esta firma recomiendan tener hecha una lista de las cosas que queremos que tenga nuestra vivienda. En esta lista no deben faltar, por supuesto, variables como el precio, la zona, el tamaño de la vivienda o las peculiaridades propias, como el tamaño del salón, si tiene o no terraza, etc. Es «muy importante» partir de un mínimo de cosas concretas en esta lista, y luego es preferible ir añadiendo algún aspecto concreto, pues es siempre más fácil ir de menos a más.

Por ejemplo. ¿Aceptarías una cocina más grande a cambio de un salón más pequeño? Es algo para lo que los compradores tienen que estar preparados.

Con estas ideas muy claras, podemos empezar la búsqueda por Internet en portales como, por ejemplo, pisos.com. Lo importante es tener claro los criterios de la lista y empezar a seleccionar algunos inmuebles para hacer una visita.

2.- La visita. Vital hacer una ficha

Con algunos pisos ya en el punto de mira, ha llegado la hora de visitarlos. Es importante buscar un equilibrio entre la idea de hogar que tiene el comprador y el presupuesto del que dispone. Te recomendamos confeccionar unas fichas con todos los aspectos más relevantes, a los que se les dará una valoración del 1 al 5. Esta ficha deberá tener, por lo menos, dos apartados.

A.- La zona: Aquí habrá que evaluar transporte, cercanía al trabajo, residencia cercana de familiares o amigos, colegios, comercios, aparcamientos, asistencia, médica, ocio, parques y jardines, ruidos, atascos, etc.

B.- Vivienda: En este caso, fundamental valorar el portal, ascensor, escalera, recibidor, distribución del piso, además de tener en cuenta si podremos hacer obras para modificar el salón, la cocina, la terraza, el baño o los dormitorios. Es importante no olvidar un metro para tomar medidas y hacer croquis.

3.- La negociación. Tener claro hasta dónde podemos llegar

El momento más duro viene a la hora de negociar el precio. Tal y como está el mercado, se suele decir que es ahora el comprador quien tiene la sartén por el mango. Y es verdad, pero no conviene descuidarse. En algunas ciudades los precios ya han empezado a subir, señal de que hay movimiento. Y en el mercado inmobiliario, las oportunidades se van tan rápido como llegan.

Si acudimos a una agencia, es posible que nos ofrezcan pedir una nota simple del inmueble al Registro de la Propiedad donde esté inscrito y así consultar la fecha de compra de la vivienda y si está libre de hipoteca o no, además de otras cargas. Con esta información, el comprador dispondrá de un argumento muy valioso para negociar.

Eso si, el comprador siempre tiene que tener claro el precio al que puede llegar. Y siempre es bueno apoyarse en una valoración ‘online’; o mejor aún, en una tasación oficial. Su estrategia consistirá en ofrecer un precio que entre dentro de su presupuesto, pero siempre por debajo (a ser posible) de esa tasación oficial.

4.- El acuerdo. Contrato de arras

Es el último escollo, formalizar el acuerdo con el vendedor. Los futuros propietarios deben tener claro qué documentos deben preparar para dejar por escrito todos los pactos que hayan alcanzado. Para que todo transcurra sin problemas, hay que firmar lo que se conoce como «contrato de arras», que no es obligatorio pero si aconsejable por cuanto es la única vía para expresar y mantener las condiciones pactadas.

Existen tres tipos de contratos de arras: los penitenciales, en los que, en caso de incumplimiento del pacto, el comprador perderá el importe de la reserva, y el vendedor debería abonar el doble de la misma; los confirmatorios, en los que se obliga al cumplimiento de lo pactado; y los penales, en los que se puede fijar una penalización previa. Es conveniente determinar en el contrato a qué tipo de arras se refiere. Un buen asesoramiento de un experto inmobiliario, siempre es necesario en estas situaciones para garantizar con éxito esta operación.

Y por supuesto, antes de formalizar el contrato de compraventa y la escritura, es conveniente asegurarse de que la vivienda que se va a adquirir está libre de cualquier tipo de cargas. Si no se comprueba el estado de la finca, el comprador acepta no sólo las deudas actuales que pesen sobre el inmueble, sino también las de hasta tres años antes.

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